Suena el cascabel
Con datos oficiales de defunciones 2015-2021, un ejercicio de lápiz y papel muestra un exceso de mortalidad de alrededor del 26% en la Argentina pos-pandemia, aun con vacunación.
Los datos están ahí, sólo hay que animarse a mirarlos
Hace unas horas nomás subí un informe acerca del exceso de defunciones en algunos países de América ¿pero sabe qué? me quedó esa sensación de que a la mayoría le pareció aburrido, complicado o con suerte se quedó pensando en qué lo afecta. ¿Aburrido? puede ser, ¿complicado? para nada, ¿que si le afecta? si está en Argentina: sígame hasta el final y usted decide.
Vaya a la página del Ministerio de Salud y busque Defunciones mensuales ocurridas en la República Argentina 2015-2021. Desde ahí va a poder descargar en detalle el número de fallecimientos por mes, región, causa y rangos de edad. La macana es que el archivo tiene 2.516.784 registros y sólo puede manipularse con un programita. Pero estoy de buen humor y le adelanté el trabajo: sumé todos los casos por año calendario y se los copio acá debajo. Ahora sí, con ayuda de papel, lápiz y calculadora (o de una planilla de cálculo, o de alguno de sus hijos o nietos) divida el número de fallecidos de cada año por el del año anterior y réstele uno, multiplique por 100 y habrá obtenido el porcentaje de variación interanual. Le va a quedar una tablita así de mona con la cantidad de defunciones cada año y sus respectivas variaciones:
- 2015 — 333.443 defunciones
- 2016 — 352.506 defunciones (+5,72% interanual)
- 2017 — 342.344 defunciones (-2,88% interanual)
- 2018 — 337.600 defunciones (-1,39% interanual)
- 2019 — 341.057 defunciones (+1,02% interanual)
- 2020 — 377.592 defunciones (+10,71% interanual)
- 2021 — 432.242 defunciones (+14,47% interanual)
Tenemos cinco años de la vieja normalidad y dos de la nueva (porque por ahora, más datos oficiales no hay). Vea que la cifra no siempre aumenta: ¿qué habrá pasado en 2016? —ahí tenemos tema para otra charla—.
La "nueva normalidad" contra la vieja
Pero no nos desviemos y centrémonos en la nueva normalidad: el 2020 tiene una variación de 2 dígitos respecto del 2019, cosa esperable si hacemos caso a lo que nos repetían noche y día acerca de un virus y su capacidad de exterminio de la raza humana. Pero llega el 2021 y con él las salvadoras vacunas... ¿no me diga que no esperaba un negativo en la tercera columna? Pues no, y no sólo no disminuye el número de defunciones, sino que ahora el incremento es de casi un 15% por encima del año 2020, que ya era mayor a los anteriores. Qué quiere que le diga, a estas alturas me parece que sin las vacunas estábamos mejor (digo, porque con las vacunas tenemos más fallecidos que cuando no las teníamos).
Pero ¿cómo podemos medir esta nueva normalidad contra la vieja? Vamos a comparar los fallecidos en 2021 con los del 2019 y así tenemos que el crecimiento es del 27% contra lo que solía ser antes. Una barbaridad. Pero claro, usted que a estas alturas ya la tiene clara, me va a decir que hago trampa porque no estoy considerando que naturalmente podríamos haber tenido más fallecidos que en otros años. Bueh... algo de razón tiene (aunque hubo años a la baja ¡eh!, no se crea). Entonces, no divida por 341.057 y hágalo por 344.929 (téngale fe a ese numerito) y así la variación es del 25%.
El mismo Gobierno lo confirma
¿Aún le parece mucho? ¡Pero si hasta el mismo Gobierno habla de un 26,3%! ¿qué? ¿cómo que no se enteró? ¿semejante aumento no es nota de tapa o tema del canal de noticias? —no sabría decirle porque no miro tele—. Busque el informe oficial de estadísticas vitales 2021 y el informe de exceso de mortalidad del Ministerio de Salud y vea que es así y tal como le cuento. Creo que el porcentaje del Ministerio sale de dividir los fallecimientos del 2021 por el promedio de los fallecidos entre 2015 y 2019 (eso me da 26,6%, cerca). Como sea, estamos con un exceso de mortalidad de alrededor del 26% respecto de los tiempos pre-cuarentena ¡con todo y vacunas!
¿Usted creía que había gato encerrado en todo esto? Le digo que yo también, pero el gato ya está libre y le suena el cascabel. ¿Lo oye ahora?
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