¿Copagos en salud? Un rotundo SÍ
El copago no es un castigo: es el mecanismo que ajusta el costo de la cobertura de salud al uso real y desalienta el comportamiento de free rider.
La prepaga no es un seguro
Uno de los primeros choques culturales del argentino que llega a vivir a Colombia es que allí no hay planes de medicina prepagada que no tengan copago (...sonido de indignación...). ¿Pero qué podría decirles yo que estoy del otro lado? Bien ahí, el copago es un imprescindible.
Circulan en esta red buenas publicaciones explicando que una prepaga no es un seguro sino algo así como "una membresía a un club en donde tenemos acceso al uso de las instalaciones". El problema es que la prepaga solidariza el riesgo entre sus afiliados aunque con mínimas posibilidades para regular su uso o cobrar bajo las bases de equidad que sí tiene un seguro: a mayor riesgo, mayor prima.
El copago como mecanismo de ajuste
El copago, entonces, funciona como un mecanismo de ajuste natural al costo de la cobertura de salud en donde conviven así un costo fijo de base y uno variable en función de la frecuencia de visitas médicas y estudios.
Adicionalmente, el copago es una herramienta para abordar, por ejemplo, algunos comportamientos no deseados que se han vuelto costumbre; la existencia de copagos diferenciales los desalentaría o, en su defecto, irán acompañados por el correspondiente sobrecosto para el usuario.
Guardia, consulta a domicilio y otros abusos
- Salvo en el caso de ingreso a guardia por motivo accidental, en donde el copago suele ser cero, el copago de la consulta en guardia debería ser mayor al del consultorio. En primer lugar, porque el costo de mantener una guardia en funcionamiento es significativamente superior al de un consultorio, y porque desalienta el uso de la guardia "por comodidad" ("el domingo llovía y aproveché a ir a la guardia a que me vieran esa molestia que traía en el hombro..."). Lo correcto, salvo malestar repentino, es pedir turno al consultorio.
- El abuso de la consulta a domicilio. En Argentina muchos planes incluyen consulta a domicilio sin copago o sin un copago diferencial respecto del que corresponde a la consulta o la guardia. En rigor, la consulta a domicilio debería ser para situaciones en que el malestar paraliza y lo amerita, o que la mamá con varios nenes no puede trasladarse con todos a la guardia, ni dejar solos a los hermanos en casa. Pedir visita a domicilio por un dolor de garganta no es lo apropiado, y en caso de hacerlo, deberíamos abonar más que de habernos movilizado a la guardia.
Por último, todos tenemos ese amigo hipocondríaco o una tía solterona que van al médico de manera innecesaria o como mero relacionamiento social, y también quien sostiene que "ya que tiene la cobertura la aprovecha" y se recarga el sistema con sobrecostos innecesarios.
El copago es una herramienta para desalentar comportamientos no deseados; sin él, sobrecostos innecesarios se trasladan a todo el grupo asegurado.
Un uso responsable del sistema
Es nuestro deber conocer cómo funcionan los distintos sistemas de aseguramiento y asistencia social de manera de procurar un uso responsable, y que la regulación propicie un pricing acorde al riesgo y que desaliente a los free riders.
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