Sociedad

Irresponsabilidad social personal

Si la libertad de decidir no usar casco, cinturón, o conducir alcoholizado tiene consecuencias, esas consecuencias no deberían recaer sobre el resto de los asegurados o contribuyentes.

Un paso en la dirección correcta

Hace aproximadamente un año, el gobierno de Mendoza aprobó una ley que permite cobrarles a los automovilistas que choquen bajo los efectos del alcohol y sean atendidos por el sistema de salud pública los costos de su atención médica. ¡Bravo! Celebro la medida.

Y aún así, se han quedado cortos.

Esto no debería aplicarse únicamente a la salud pública sino a todo tipo de cobertura en salud: obras sociales y prepagas también, pues tarde o temprano es el grupo asegurado quien hace frente a estos costos indebidos. (No incluyo a los seguros de salud que pueden, vía exclusiones, denegar el pago ante este tipo de situaciones).

No sólo eso, la medida debería alcanzar al no uso de casco y cinturones de seguridad. Si la prédica libertaria nos permite decidir no usarlos, así también debemos hacernos cargo de sus consecuencias. No podemos cargar el costo de nuestras (malas) decisiones al resto de los ciudadanos y/o afiliados a nuestro sistema de salud. Lejos de minimizar el riesgo, no usando elementos de protección aumentamos el daño.

El accidente del ascensor en Arévalo

¿Pero por qué traigo a colación este tema recién ahora? El tema estaba ahí en mi radar, esperando el momento apropiado para comentarlo.

Y el momento llegó con el accidente en un ascensor de la calle Arévalo al 2700 este 3 de octubre a la madrugada. Los portales de noticias hablan de 9 ó 10 jóvenes que viajaban en él y que se investigan las causas del accidente. Vía Szeta indica que además de haber excedido el máximo de 6 pasajeros que habilitaba el aparato, los jóvenes habrían saltado.

De probarse lo que indica este medio (que el máximo de pasajeros era de seis y que habrían saltado jocosamente) entonces lo correcto es que los jóvenes paguen por su atención a las instituciones que los atendieron, paguen por el operativo de rescate al SAME y a los bomberos, y paguen también por los costos de reparación del ascensor.

No podemos cargar el costo de nuestras (malas) decisiones al resto de los ciudadanos y/o afiliados a nuestro sistema de salud.

Hacernos cargo de nuestros actos

Es hora de que como sociedad empecemos a exigir el ejercicio responsable de nuestros derechos y el hacernos cargo de nuestros actos.

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