El ingreso base en los sistemas de reparto
Promediar solo los últimos años de salario para calcular la jubilación castiga a quien más trabajó y premia el comportamiento especulativo. Qué enseña la reforma española.
El problema de promediar los últimos años
Hasta aquí hemos visto que el sistema de reparto no tiene la capacidad de cumplir con lo prometido y que las perspectivas son adversas: aumento en la longevidad y descenso en la natalidad, así como una baja en el nivel de empleo y salarios reales. Según las cifras que comentamos bajo un supuesto de salarios que hubieran mantenido su valor en términos reales, hoy el sistema de reparto puede sostener una tasa de reemplazo del 50%. ¿Qué es la tasa de reemplazo? Es la relación entre el valor de la jubilación y el ingreso en etapa activa que, como vimos en el ejemplo, asumíamos en $100 constantes y reales en el tiempo.
Veamos ahora algunas particularidades del sistema de reparto que, aún siendo sostenible, lo hacen -a mi juicio- injusto. Tanto en la Argentina como en Colombia (por poner algunos ejemplos) el salario de referencia se estima con el promedio de los últimos 10 años. Cuando hace años daba clases acerca del SIJP en la universidad, ponía esto como un punto débil del sistema de reparto y a favor de la capitalización individual. ¿Por qué? Porque las consecuencias no son menores. Exploremos un poco...
Estimar la jubilación con el promedio de los últimos 10 años significa castigar a quien luego de muchos años de trabajo y altos ingresos queda fuera del sistema más allá de los 50 o 55 años. Cuántos casos conocemos así de profesionales desplazados en la actividad privada que luego ven difícil reinsertarse por quedar sobrecalificados o "demasiado mayores", y si lo consiguen es a cambio de salarios menores o trabajos temporales de asesoramiento o consultoría.
Quién paga el comportamiento especulativo
Quién no habrá oído al docente que en sus últimos años toma más cargos y suma horas "para mejorar su jubilación". Aquí es al revés y se premia el comportamiento especulativo, y alienta a percibir parte del salario en negro a edades tempranas porque "total estos años no cuentan".
El caso español: una base reguladora más amplia
Es por ello que sistemas de reparto como el de España, a partir de las reformas del año 2011, han ido incrementando los años que se consideran a la hora de calcular la base reguladora (es así como se llama al ingreso base de la Argentina o Colombia). En 2019 ya se promediaban los ingresos de los últimos 19 años y desde el año 2022 se promedian 25. ¿La gente protesta? Sí, pero es más justo.
Promediar sólo los últimos años es una decisión arbitraria y distorsiva porque, a diferencia del sistema de capitalización en donde hay una exposición a rendimientos financieros, aquí no es el caso si se trata de un reparto: no hay razón para priorizar unos años sobre otros.
Promediar sólo los últimos años es una decisión arbitraria y distorsiva: no hay razón técnica para priorizar unos años de la carrera laboral sobre otros.
Un argumento más para la capitalización individual
En lo personal, siempre creí que esto representaba un alto riesgo que, teniendo que optar por uno u otro sistema a los veintipocos, no podría prever ni manejar, y me llevaron a optar por la alternativa. Tenía en mi entorno casos cercanos de gente muy calificada que perdía su trabajo en los '90 y les era difícil reinsertarse. Al problema coyuntural del desempleo se le sumaba el de aceptar un trabajo y con ello arruinarse la jubilación. De nuevo, no son temas menores, pues se castiga el esfuerzo pasado y se alienta el trabajo informal a edades mayores. También se fomenta la permanencia en los puestos en los que los ingresos van aumentando conforme aumenta la antigüedad, sin importar el desempeño.
No sé ustedes, pero para mí éste es otro punto a favor de la capitalización individual.
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