Jubilaciones y natalidad
La tasa de natalidad en Argentina cayó a la mitad desde el año 2000: por qué esa caída pone en jaque la sostenibilidad de cualquier sistema de reparto.
Promesas, no equilibrio
En el primer episodio nos quedamos en que los sistemas de reparto, en la práctica, no lo son, porque no se reparte lo que hay disponible a cada momento, sino que se cumplen (o incumplen, lamentablemente) las promesas hechas a los aportantes de generaciones anteriores.
El problema radica entonces en que, como comentamos, estoy forzando el resultado de una función a que el jubilado cobre de por vida un cierto porcentaje de su salario (que más adelante veremos cómo se determina) y a la vez estoy definiendo el porcentaje de aportes y contribuciones de las generaciones productivas, pero no en función de la realidad demográfica y laboral actual sino con valores establecidos hace décadas. En términos teóricos, esto sólo es posible si lo que la población en edad de trabajar aporta es igual o superior a lo que la población en etapa pasiva debe percibir.
Las claves de un sistema de reparto teóricamente exitoso
¿Cuáles son las claves para garantizar un sistema de reparto teóricamente exitoso? Una tasa de natalidad estable o creciente, longevidad estable o decreciente, economía y nivel de empleo pujantes y/o crecimiento del salario en términos reales.
Lo que la realidad viene demostrando es que todas las variables mencionadas han evolucionado en sentido contrario.
Detengámonos aquí por unos instantes y recordemos que estamos analizando, en términos teóricos, el armado de un modelo y que, como tal, requiere de varias simplificaciones. Ahora sí, adelante.
La natalidad a la baja
Empecemos por la tasa de natalidad que informa el Ministerio de Salud en la Argentina para los 24 años recientes. Para quien no esté familiarizado con el tema, la tasa bruta de natalidad se calcula como el cociente entre los nacimientos acaecidos a lo largo de un año en una población dada y la población total a mitad de ese año, multiplicado por mil (para hacer más simple la lectura de la cifra, nada más). Los datos oficiales muestran que en una población de mil habitantes se hubieran dado 19 nacimientos en el año 2000 y sólo 11 en el 2022.
Fuera de otras consideraciones, esto significa que la fuerza de trabajo que deberá sostener las jubilaciones de los trabajadores que se están incorporando al mercado laboral se está reduciendo a la mitad. Lo más grave es que entre 1950 y 1979, aún con altibajos, y según información histórica de la CEPAL, la tasa de natalidad en la Argentina rondaba el 25 por mil. Esto quiere decir que aún si el sistema de reparto se hubiera proyectado o modelado de manera consciente y rigurosa en esos años, al día de hoy una de sus variables fundamentales ha tomado un rumbo totalmente opuesto al previsto.
Creo que ya lo he dejado lo suficientemente preocupado por hoy, y esto recién empieza. Sinceramente, sólo espero que tomemos conciencia de que hay reformas que se hacen imprescindibles.
Seguir leyendo